Carta al Director, Casino Municipal: “No me resigno a dar vuelta la página y sepultar 62 años de historia”

Sr. Director:

El lamentable episodio del cierre del Casino Municipal de Arica, no es un simple hecho ciudadano como tantos que han ocurrido en la historia local.

Nuestra ciudad ha vivido tristes episodios de cierres de históricas empresas que daban miles de empleos y el desmantelamiento de estatutos especiales que reconocían su importancia geopolítica. Sin distingos de orientación y color, sucesivos gobiernos en estos últimos 50 años han sido responsables de estas políticas que sólo han traído pobreza y decaimiento económico para Arica, mientras sus ciudades vecinas Tacna e Iquique han ido fortaleciéndose. Por eso asistir ahora al cierre definitivo del Casino Municipal es como si entregáramos el Morro de Arica, el Puerto o el Ferrocarril (que ya no funciona sólo por desidia) a un tercero por supuestas “razones de Estado”.

Perder un patrimonio municipal no es algo trivial de lo que sólo podamos decir “doy vuelta la página”. El Casino Municipal es un patrimonio, un legado con mucha historia y significado para muchas familias. Tanto era ese valor que la Ley de Casinos que entró en vigencia el 2015 y sus sucesivas modificaciones, la última el 2017, generaron mecanismos para protegerlo advirtiendo que el surgimiento de los hoteles-casino podrían constituir una amenaza.

Entonces no es tan simple poner una lápida. Tampoco es llegar y cambiar el foco, centrando el debate en el uso futuro del edificio, porque supuestamente ya no hay nada más que hacer, obviando lo que verdaderamente se hizo mal, al no cuidarlo y no usar la ley correctamente a su favor. El edificio no es el problema, ni tampoco si lo destinamos a un centro cultural, proyecto por lo demás que tiene varias iniciativas sin concretarse.

El verdadero e ineludible problema son 90 trabajadores cuyo empleo no va más; el problema es culpar a otros de lo que se hizo mal; y el problema es no haber previsto esta debacle que también impactará en el presupuesto municipal. Porque la situación de los trabajadores y sus familias deben ser la principal preocupación, hoy me reuní con los dirigentes del sindicato de trabajadores del Casino Municipal. Ellos me señalaron que sus despidos no son situaciones triviales, porque el cierre de esta empresa no es un cierre cualquiera. No se cierra un edificio como algunos pretenden que se vea y traen a la memoria un decreto de resguardo patrimonial.

El cierre del Casino Municipal es un golpe a la ciudad, es un arrebato a su historia, es un apagón a los años dorados de Arica, y es también pobreza para muchas familias. Por eso es que junto al sindicato, velaré por el cumplimiento de las leyes laborales en cada uno de sus finiquitos y el respeto irrestricto a los derechos laborales. Es de esperar que el concesionario cumpla su promesa de haber asegurado los dineros en su contabilidad, para cumplir con el pago de hasta el último peso que le corresponde a cada trabajador. El municipio debe estar vigilante frente a este proceso y usar acertadamente los mecanismos legales para su resguardo.

La discusión sobre el destino del edificio, parece inoportuna e insultante para quienes han sido forzados a la cesantía y también para quienes hemos visto la caída de nuestra ciudad desde fines de los años setenta. Parece que mientras más avanza el tiempo, se prefiere desconocer la historia y el importante rol de Arica como ciudad fronteriza.

También me preocupa algo no menor: al cerrar su casino, la Municipalidad dejará de percibir millonarios montos por la concesión de este recinto. Dichos recursos eran un pulmón para el alicaído presupuesto municipal, pues servían para financiar proyectos y diversas necesidades de la comunidad.

Llamo entonces a quienes tuvieron la responsabilidad de este desastre, a asumirla. Sí, llamo a la reflexión a aquellos que hace sólo un par de años presentaron la propuesta de ampliación de la concesión del casino al Concejo Municipal, como el mejor negocio para el municipio y que ahora la justicia declaró ilegal. Hasta hoy no veo ninguna autocrítica, ni menos renuncias por su fallida estrategia.

El Casino Arica reportaba a la Municipalidad cerca de 2 mil millones de pesos antes de la pandemia… ¿Seguiremos perdiendo juicios y patrimonio municipal a costa de malas asesorías y estrategias sin el conocimiento de expertos? Para eso, no estoy disponible…

Arica no merece seguir retrocediendo. Es hora de un golpe de timón, para no continuar esta caída libre hacia la pobreza y el abandono… ¡Arica Siempre Arica, Siempre Arica hasta Morir!

Jorge Mollo Vargas
Concejal de Arica


 

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